Aftas orales
Las aftas son úlceras (llagas) redondas u ovaladas, dolorosas, de fondo blanco-amarillento y bordes rojos, que aparecen en los tejidos blandos de la boca. Cuando se presentan de forma repetida, reciben el nombre de estomatitis aftosa recurrente, la enfermedad ulcerativa más común de la mucosa oral: se estima que afecta a una de cada cinco personas y suele comenzar en la infancia o la adolescencia. No es una enfermedad contagiosa, por lo que no puede ser transmitida entre las personas.
Causas
La causa de las aftas es desconocida. Sin embargo, existen factores que pueden desencadenarlas en personas predispuestas, como pequeños traumas (mordiscos, cepillado agresivo o aparatos de ortodoncia), el estrés emocional, los cambios hormonales, algunos alimentos y ciertas cremas dentales u otros productos de higiene oral. En algunos casos, las aftas son la manifestación de una condición sistémica, como deficiencias nutricionales, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal o enfermedad de Behçet.
Signos
Existen tres tipos de aftas:
Menores: miden menos de 1 cm, son las más frecuentes (alrededor del 80% de los casos) y sanan en 7–14 días sin dejar cicatriz.
Mayores: miden más de 1 cm, son más profundas, pueden tardar semanas en sanar y dejar cicatriz.
Herpetiformes: se presentan como múltiples úlceras pequeñas que pueden unirse entre sí.
Se localizan principalmente en la cara interna de los labios y las mejillas, el piso de la boca, los bordes de la lengua y el paladar blando.
Síntomas
Las aftas producen dolor o ardor, especialmente al comer alimentos ácidos o picantes, al hablar o al cepillarse los dientes. Antes de que aparezca la úlcera, algunas personas sienten hormigueo o ardor en la zona.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante un análisis de la historia médica del paciente y un examen visual de la mucosa oral. Cuando las aftas son muy frecuentes o se acompañan de otros síntomas, se solicitan exámenes de sangre para descartar deficiencias nutricionales y enfermedades sistémicas asociadas. Es importante diferenciar las aftas de otras úlceras orales, como las traumáticas, las causadas por virus, las asociadas a medicamentos o, con menor frecuencia, el cáncer oral.
Tratamiento
Las aftas no tienen cura, pero su tratamiento busca reducir el dolor, acelerar la cicatrización y disminuir la frecuencia de aparición. Se utilizan principalmente medicamentos de uso tópico (geles o enjuagues con corticosteroides, aceleradores de la cicatrización o anestésicos) y, en casos severos, medicamentos sistémicos. También se recomienda usar cremas dentales sin lauril sulfato de sodio y corregir cualquier deficiencia nutricional identificada.
Pronóstico
En la mayoría de las personas, las aftas tienden a disminuir en frecuencia e intensidad con la edad. Las aftas no se convierten en cáncer oral; sin embargo, una úlcera que no sana en 2–3 semanas no debe considerarse una afta y requiere evaluación por un estomatólogo.
Recomendaciones
Si tienes aftas muy frecuentes, mayores de 1 cm o que tardan más de dos semanas en sanar, consulta con un estomatólogo.
Si tienes una úlcera que no sana en 2–3 semanas, consulta de inmediato.
Usa un cepillo dental suave y una crema dental sin lauril sulfato de sodio.
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